Y es que ya en los primeras pinceladas de la colección vimos como la diseñadora leonesa ha querido plasmar en sus creaciones una de las muchas (y caóticas) realidades de este siglo, la contaminación de ríos y mares.


Por ello nació INIA, colección homónima al delfín rosa amazónico que se encuentra en peligro de extinción. Una colección basada en los ya más que conocidos cortes y puntadas arquitectónicas, que simulaban la estructura de animales marinos, acompañado con materiales reciclados y fibras tecnológicas que componían a la perfección volúmenes y texturas…
…verde agua, chicle, azul petróleo, rosa empolvado, vino plastificado, recubierto de pailletes en alguna ocasión, y de asimetrías en otras, pero siempre marcando mucho la cintura, formaron la paleta de colores de la colección; rematada por los pies con altas plataformas acharoladas apoyadas sobre medias de red (que ha creado para Ejecutivo Punto Dona) y en lo más alto, con altos semi-recogidos cardados cuya silueta nos recordaba a algún cefalópodo del medio marino.


Su mensaje, fue explicito, contundente y muy especial, hasta el punto de utilizar bodypainting en una de sus maniquíes, en cuya espalda se podía leer “save the sea”.
Su hábitat, incomparable. La sala de las columnas del Círculo de Bellas Artes, customizada para la ocasión con una obra del artista Pedro Sandoval, que creó una obra en exclusiva, que convirtió cada una de las salidas desde el front row en un auténtico espectáculo.
Crónica del desfile by Mariano Olmedo, nuevo colaborador en ilovefashionblogs.





















